Por fin recibí carta de Linda,
por fin ahora sí sé donde está,
en un convento,
donde vive cerca al cielo,
donde se cortó su pelo
y entregó su libertad
Mi malicia tan perversa,
la juzgaba en la maldad,
ella a mí me idolatraba
y yo desde aquel altar
la besaba y la engañaba,
hasta que no pudo más,
y se fue y me dejó en la soledad.
